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02, agosto
Cuando la OMS dio la voz de alarma y decretó que la obesidad suponía un riesgo para la salud y que se había convertido en una epidemia en los países desarrollados, personas de todo el mundo comenzaron a preocuparse en serio por el peso, desde médicos, nutricionistas, periodistas reconocidos... Cada año se publican miles de libros de dietética y nutrición en todo el mundo y logran venderse muy bien porque parece que son muchas las personas que prestan atención a lo que comen para rebajar 5 kg de cara a ponerse el bikini para abandonar después los buenos hábitos el resto del año.
Como apasionada del mundo de la nutrición y también de la gastronomía que soy, he tenido la oportunidad de leer muchos libros sobre el tema y es curioso que cada uno siempre propone un método revolucionario para adelgazar: o comer muchas proteínas, o no oler los carbohidratos, o comer lo que uno quiera siempre que después te dejes la piel en el gimnasio... En fin, ninguno de estos métodos te hará adelgazar así que tira todos esos libros y revistas a la basura. Son métodos agresivos que únicamente te proponen hacer sacrificios descabellados durante unas pocas semanas. No funcionan porque son difíciles de mantener durante un largo período de tiempo, te matarán de hambre, te aburrirás y volverás a las andadas, recuperarás los 5 kg más uno de propina y te sentirás fatal contigo misma. ¿Te suena todo esto?
Si todos tuviésemos una voluntad de hierro este artículo no sería necesario pero créeme, te pido encarecidamente que olvides el concepto de “dieta” o “régimen” (por Dios, qué palabra tan horrible)
En cambio, te propongo que adoptes un enfoque global u holístico en tu vida. Cada mujer es diferente y no a todas nos funciona lo mismo, se trata de que descubras lo que es bueno para tí, lo que te hace sentir bien y lo que te agota física o emocionalmente para que lo apartes rápidamente de tu vida. No soy médico, ni nutricionista pero soy una mujer joven enfrentada al mundo globalizado al igual que tú, que trabaja y a la vez tiene que dedicar tiempo a su familia y sé que en ocasiones es este estrés producido por la vida rápida que llevamos el que nos hace apartarnos del buen camino y olvidar la alimentación tradicional. Poner los contadores a cero es rápido aunque una buena reestructuración te llevará de tres meses a un año. ¿Te parece mucho tiempo? Créeme, puede parecerlo pero es algo que si lo haces bien no deberás volver a hacer en tu vida, únicamente pequeños ajustes. Debes hacer pequeñas modificaciones:
- Comer muchas más verduras y frutas frescas o ligeramente cocinadas cada día.
- Tomar proteínas de calidad en forma de carne, pescado, aves o huevos (cocinados de manera “limpia”: plancha, vapor, salteados...)
- Dejar de comer alimentos delictivos como la harina, el azúcar, los fritos, zumos envasados, chocolates mediocres...
- Beber mucha más agua al día porque somos más de un 70% de agua. Si te resulta difícil empieza bebiendo una gran vaso de agua con un chorrito de zumo de limón al levantarte (dormir produce mucha deshidratación, te refrescarás y además el limón irá directo a limpiar tus intestinos), otro antes de dormir y otros dos media hora antes de las comidas. Ya has bebido un litro, ahora sólo tienes que ir bebiendo agua el resto del día o hacerte infusiones.
- No tomes más de un café al día, preferiblemente junto con el desayuno. Un buen espresso, a ser posible sin azúcar, para finalizar tu desayuno es una opción adecuada, tomar más al día puede ser una catàstrofe. Si tomas mucho café no sólo estarás reduciendo la absorción de hierro en un 50% (y el hierro es algo que una mujer necesita en todas las fases de su vida) sino que además estarás agotando tus glándulas suprarenales.
- Como tentempiés te propongo que elijas opciones sanas y que te sacien: fruta fresca, un yogur desnatado, un par de lonchas de pavo, jamón o queso o un puñadito de frutos secos (crudos y sin sal) como nueces, avellanas o almendras.
- Opta por la calidad ante la cantidad. Una loncha de un buen jamón serrano te saciará más que una loncha de mortadela envasada.
- Cocina tu propia comida y evita las preparaciones envasadas o enlatadas (están llenas de harina, almidones, azúcar y productos químicos). Adopta el sentido tradicional de la comida hecha en casa incluyendo alimentos olvidados pero tan sanos como las legumbres. Si nutres tu cuerpo tomando alimentos de verdad y dejas de comer comida basura cada día no sólo perderás los kilos que te sobran de una manera natural y sencilla sino que no pasarás hambre porque le estarás dando a tu cuerpo lo que necesita y además al comer proteínas de calidad y muchas vitaminas de las verduras y la fruta, tendrás más energía.
- Consume productos de temporada, son más baratos y están más buenos. Una buena ensalada de tomate a rodajas con mozzarella, sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva es un primer plato o entremés delicioso en verano pero un tomate en diciembre...es una falsificación con mucho menos sabor. Así que fíjate cuando vayas a comprar y elige lo que está en temporada (una calabaza en invierno para preparar una buena crema, nueces y avellanas recién cosechadas en septiembre y octubre, fresas en junio, ciruelas y albaricoques en agosto...) sólo tienes que disfrutar de lo que nos ofrece la Naturaleza.
- Come más despacio, la digestión empieza en la boca.
- En cuanto al ejercicio, porfavor no te mates en el gimnasio, aunque puedes ir si es lo que a ti te gusta y te va bien. Te propongo que camines más (caminar sigue quemando grasa incluso quince minutos después de haber parado) y olvídate del ascensor y sube siempre que puedas por las escaleras, te seguirás poniendo en forma sin darte cuenta, quemarás más grasa y no hace falta llevar zapatillas (piensa que las mujeres de hace 50 años vivían en casas sin ascensor y las cremas anticelulíticas no existían) Practicar deporte al aire libre es otra opción muy saludable: nadar en la playa, caminar por la montaña o ir en bici, es más divertido y despertarás tus sentidos.
Pero el consejo al que quiero que más atención le prestes es que no debes renunciar a tus pequeños placeres: tu café por la mañana, tu copa de vino con la cena, tu cuadradito de chocolate negro después de una comida o una porción de ese queso que tanto te gusta. Los pequeños placeres van sumando y son necesarios para ser feliz, para conseguir “être bien dans ta peau” (como dicen los franceses “sentirte bien en tu piel”) es mucho más importante que perder 5 kg a patadas para ganarlos de nuevo al poco tiempo.
Como ya debes saber, la privación es la madre del fracaso así que elige opciones saludables para vivir más y mejor.
Aurora Iserte.
BIBLIOGRAFÍA (para entretenerse, leer y aprender algunas cosas, los siguientes libros son mis recomendaciones predilectas)
- “Las francesas no engordan”, Mireille Guiliano.
- “Las francesas disfrutan todo el año y no engordan”, M. Guiliano.
- “Eres lo que comes”, Gillian McKeith.
- “Eres lo que comes, las recetas”, G. McKeith.
- “La dieta Montignac. Coma por placer y manténgase delgado”, Michel Montignac.
- “El arte de cuidarse en las 5 estaciones”, Blanca Galofré.
- “La revolucionaria dieta de la Zona”, Dr. Barry Sears.
